Ser abogado al igual que cualquier otra profesión conlleva
obligaciones y responsabilidades frente
a la sociedad, frente a la familia y principalmente frente a si mismo, empero,
más allá de llegar a ser abogado, representa el llamado hacia el derecho y la
justicia por mera vocación. Esto quiere decir que si bien es cierto todo ocurre
en nuestras mentes, llega el momento en la vida que debemos bajar al corazón,
hacer las cosas con aquella fuerza interior donde el ser humano saca lo mejor
de si mismo, para ejercer la profesión por convicción y no por ideas
distorsionadas que vende la cultura de consumo, es aquel momento donde el
dinero no lo es todo y se experimenta aquella felicidad interior.
El legado de los mandamientos del abogado postulados por el
prestigioso abogado Eduardo Juan Couture Etcheverry (Montevideo, 1904 - 1956)
en el último enunciado dice “Ama tu profesión” y que mejor forma de expresar
aquel sentimiento que experimentar el “honor” definido por la Real Academia
como “Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto
del prójimo y de uno mismo”, y ante la cuestión de trasmitir algo realmente
valioso a un hijo, tener la convencimiento sin temor a equivocarse sobre su
destino “proponerle que se haga abogado”.
Es así que dejando de lado el
egoísmo humano, y adentrándonos a la verdadera esencia de la vida, podemos
formar aquel profesional en derecho, que por encima de lo que la sociedad
impone o exige, un ser humano al servicio de la humanidad, por supuesto que
será quizás un idealismo, pero hoy se clama por rescatar los valores e impulsar
esa generación de abogados, que en cuyas manos descansa el pilar de la sociedad
de derecho, donde el derecho debe compaginar con la justicia, donde los
tentáculos de la corrupción no los alcance.
El abogado de hoy debe buscar el
encuentro personal con la humanidad para sensibilizarse ante la tragedia
humana, pero con la fortaleza para defender sus propios ideales y luchar contra
todo por el bienestar de la profesión, así la sociedad obtendrá los frutos de
generación de abogados descritos por Couture, para que sean donde sea que vayan
a ocupar o ejercer la profesión enaltezcan el derecho, y no que lo degraden con
actuaciones muchas veces patéticas y desilusionantes, que para cuando el niño o
el joven de hoy en su plan de vida, sin titubear consideren el derecho como una
posible forma de vida.
La cuestión ¿Qué es ser abogado?
La respuesta simple es una persona solo una persona, empero que puede ser la
diferencia, puede ser un héroe, es un ser humano, que libre las batallas que
sean necesarias, aunque sean internas que lleve la bandera del derecho, la
verdad y la justicia, que proclame el honor y que sea valiente y no desfallezca
cuando las fuerzas parecen abandonar, y que sobre todo que saque el instinto
mas primitivo, “la fuerza de voluntad”.
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